Tubos Led


Los tubos LED suponen una ventaja frente a los tubos fluorescentes tradicionales. Una de esas ventajas más destacables es que no generan radiación de ningún tipo. Esta característica no solo influye a la hora de no atraer insectos, lo cual ya supone una ventaja considerable, sino que también se elimina la posibilidad de sufrir dolores de cabeza o incluso las emisiones nocivas en la piel humana.

Desde un punto de vista más técnico podremos decir que se elimina la necesidad del uso de la reactancia y del cebador. No se producen parpadeos en el encendido, ya que este se efectúa de forma instantánea al pulsar el interruptor y también se elimina el molesto ruido característico de los tubos fluorescentes.

Evidentemente al hablar de tecnología LED hay que resaltar el ahorro energético. No hablamos de algo simbólico, sino de hasta un 50% menos de consumo energético en la facturación. Por poner un ejemplo, un tubo fluorescente convencional de 600mm y 18W de potencia puede llegar a consumir, debido a su reactancia y cebador, hasta unos 36W. Por otro lado, alejado de tales consumos, con los tubos LED rondaríamos los 8W o 12W con un tubo de medidas similares.

Fijándonos en su vida útil podemos observar también su superioridad frente a los obsoletos tubos fluorescentes. Los tubos LED pueden durar unas 30000 horas en comparación con las 10000 que alcanzaría, como máximo, un tubo convencional.

Con el cambio climático como un problema de especial trascendencia podemos decir que los tubos LED son respetuosos con el mismo, no expulsan a penas calor y no emiten radiaciones a diferencia de los fluorescentes, que al estar compuestos de gas de mercurio son altamente contaminantes y además se componen de químicos muy tóxicos para la vida humana.

La instalación de los tubos LED a la hora de cambiar los antiguos tubos fluorescentes se puede hacer de la siguiente forma sin tener conocimientos técnicos:

Es necesario recablear la instalación de estas luminarias cuando vayan a sustituir tubos fluorescentes convencionales.

Para comenzar deberemos eliminar el cebador y la reactancia. A continuación, hay que conectar los dos cables de la red eléctrica cada uno en una pestaña del extremo de nuestro tubo LED.

  1. No debes olvidar apagar la luminaria y comprobar que no llega corriente.

 

  1. Después tienes que retirar el tubo fluorescente y desmontar el cebador y la reactancia.

 

  1. Más tarde, has de conectar la fase y el neutro en un solo extremo.

 

  1. Por último, solo queda comprobar que todo funciona correctamente.

 

Tal vez, después de tener toda esta información, te estés preguntando cuánto tiempo te va a costar amortizar el coste inicial, pues bien, hay varios datos a tener en cuenta como por ejemplo pensar cuántas horas al día queremos tener encendidas nuestros tubos, el número de encendidos y de apagados de los propios tubos, o si existe discriminación horaria.

Si tomamos en cuenta los datos anteriores estaríamos hablando de una amortización en un período de tiempo realmente bueno en el que pronto notarás una mejoría en tus condiciones de facturación.

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